Jesús, el símbolo de la esperanza y del amor al prójimo
Buenas tardes queridos lectores, antes que nada, agradezco
mucho si estas leyendo esto, sos muy importante para mí y por vos sigo subiendo
entradas. Parafraseando a Borges, diré que "la labor del lector es mucho más
ardua que la del escritor", sin considerarme escritor, pienso que es
acertada para esta situación. En el día de hoy, por fecha de público
conocimiento, voy a dedicarle un posteo al primer generador de esperanza de la
humanidad, a Jesús de Nazareth.
A pesar de que no profeso ya la religión católica, siendo Espinosista
de razonamiento teológico, pienso que Jesús (haya existido o no, no viene al
caso), es la personificación de la esperanza. Jesús, es a mi juicio, de las
figuras más (si no, la más) importantes de la historia de la humanidad. Anunciado
como el salvador de la humanidad, profesando a partir de enseñanzas tangibles
(milagros) y hablando a modo de parábolas, Jesús marca un antes y un después de
la historia. Un Dios, que es hombre y que nace ya con su destino marcado:
salvar a los humanos del pecado original, que no, es más, que no amar. En este
punto recomiendo, la lectura de los evangelios apócrifos, recomendados también
por Borges, que aportan más humanidad (sino es que fue la figura más humana de
todas), a un Jesús pequeño, con los comportamientos propios de esa edad. Siendo
adulto siempre desafía la ley en pos de ayudar a los demás, como dice en Juan
5,8-16, Jesús camina y realiza el milagro de devolverle la posibilidad a un
hombre, el sábado, día en el cual, por ley judía, no se podía; este lo
argumenta diciendo que el descanso del sábado no se quebranta si es en favor de
Dios o del prójimo. Siguiendo con esta idea, Jesús también dice en Mateo 22,
36-40, algo increíble: Que todos los mandamientos se pueden resumir en amar a
Dios, y amarlo es también amar al prójimo. El prójimo somos todos, y como dice
en las bienaventuranzas, el vino por los pobres y ¿Quiénes son los pobres? Los
pobres de espíritu principalmente.
Jesús es la inspiración de miles de personas que estuvieron
antes que nosotros, y sigue inspirando, yo creo, hasta el fin de los tiempos.
Esto le quita importancia (a mi parecer) de su existencia terrenal, ya que con
el solo hecho de movilizar nuestros corazones a desafiar al sistema (como desafía
el sistema tributario del templo), de ayudar al prójimo y de vivir con amor. No
solamente inspirando personas a ser como él (los santos) sino a ideas, como las
de los superhéroes, que nacieron en la oscura época de la posguerra, donde todo
era sufrimiento y dolor, llevando así, algo de esperanza a los pueblos y
corazones golpeados.
Terminare esta entrada especial por semana santa, con la
cita que más me interpela, y quizás la más esperanzadora de toda La Biblia,
Mateo 28, 19-20: Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré
siempre con ustedes hasta el fin del mundo». Jesús, va a acompañarlos
por los siglos de los siglos, hasta el fin del mundo, no estarán solos, y no
solo les habla a los apóstoles, se los dice a todos aquellos que crean en él, y
por lo tanto en el amor. Hay una historia popular que dice que dos vecinos, ambas
grandes personas, uno creyente y el otro no, murieron, sin embargo, al llegar
al cielo el creyente se encuentra con el vecino no creyente, a lo que le
pregunta a Dios, que hace ahí, respondiéndole este que si vivimos como vivió Jesús,
desde el amor, llegaremos por el mismo camino hacia él, sin importar
religiones. Y si hay un cielo, yo también lo creo así.
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