El coronel no tiene quien le escriba

Como dice el título, esta entrada va a ser dedicada a la que probablemente sea mi novela favorita de Gabriel García Márquez. Habiendo conocido al autor en mis años de secundario (con Crónica de una muerte anunciada), me interiorice más en la lectura de sus novelas durante este año. Probablemente el mayor exponente del realismo mágico, y el escritor que mejor representa la cultura latinoamericana y el amor, sobre todo, el amor. Dicha novela, transcurre en Macondo, lugar ficticio elegido por "el Gabo", para ser escenario de la mayoría de sus grandes obras. Esta novela, se podría decir que transcurre a mitad de la línea temporal de "100 años de soledad" (su mayor obra), siendo el protagonista, el coronel, un soldado retirado, perteneciente a filas del coronel Aureliano Buendía en la guerra de la independencia de Macondo. El coronel, es un hombre ya entrado en años, que perdió sus años de gloria (o así él lo cree), y que se encuentra vendiendo todo lo preciado para poder subsistir con su mujer, al paso de los años. Además de enfrentar a uno de los mayores enemigos o aliados de la humanidad, el tiempo, también se enfrenta a un villano recurrente de la narrativa de Márquez, el olvido. El coronel, vive añorando su pasado y enfrenta el olvido de las autoridades que una vez lo utilizaron para la lucha, le niegan una jubilación digna. Frente a esto, el coronel, deposita toda su esperanza en un gallo, el gallo de su hijo fallecido, que, según él, le traerá un pasar económico prospero al usarlo en peleas. Sin embargo, ni su esposa ni el, lo creen así. Ahora se preguntarán porque estoy escribiendo esto, si nada (hasta ahora), tiene que ver con la esperanza. Y les anticipo que si: el coronel inicialmente tiene esperanza, pero pasiva, en donde no se involucra con convicción y coraje en su porvenir, sin embargo, por un hecho importante (lo dejo para que lo descubran leyendo esta gran obra), gana una esperanza real y valentía para enfrentar lo que sea que venga. Citando al olvidado, gran poeta argentino Almafuerte "No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido". No es coincidencia que publique esta obra un primero de mayo, día del trabajador, para honrar también, a aquellos que trabajaron toda su vida y siempre son tan marginados en todos los lugares del planeta, para ganar lo que legítimamente les corresponde.

Cierro esta entrada diciéndoles esto: Nunca se rindan, como el coronel.



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